Este último mes ha transformado mi percepción. Antes, entraba luz por la ventana, se veía aquello que podías alcanzar con solo imaginar. Antes podías pasar por la puerta, era un lugar de tránsito sin mayor importancia. Si una puerta estaba cerrada, solo tenías que pasar para abrirla.
Ahora, todo ha cambiado. Lo que veo detrás de la ventana está cada vez más alejado de la realidad, me transporta a un mundo de fantasía, recuerdo y melancolía. Atravesar la puerta dá pánico. Físicamente nada ha cambiado, pero psicológicamente es un desafío. Uno al que a muchos nos va a costar enfrentarnos.
Jugando con estos conceptos he querido presentar una serie de fotografías de carácter simbólico, donde prima el significado subyacente por encima de la forma, resultando finalmente en la expresión de mi ser, de mis sentimientos.
Izquierda: Cárcel de luz. Derecha: Vistas de libertad.
Izquierda: fuego oscuro. Derecha: Luna de mediodía.
Izquierda: océano. Derecha: Siglo XXI.
Izquierda: medios. Derecha: miedos.
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